Elecciones al Parlamento Europeo 2014: ¿Qué son las MAEs y para qué sirven?

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Elecciones al Parlamento Europeo 2014: ¿Qué son las MAEs y para qué sirven?

  • Las elecciones al Parlamento Europeo del próximo domingo 25 de mayo contarán con 1900 Mesas Administradas Electrónicamente (MAEs)
  • La incorporación de tecnologías de la información solamente se orienta a la gestión de la Mesa electoral y a la identificación de electores
  • Existen experiencias previas en el estado y todas ellas forman parte de una estrategia de modernización del proceso electoral. La irrupción de nuevas tecnologías no está vinculadas al voto electrónico ni al escrutinio automático

Si usted tiene previsto votar en Barcelona, Córdoba o Valladolid en las próximas elecciones europeas del 25 de mayo, es probable que al acercarse a la mesa asignada encuentre una MAE (Mesa Administrada Electrónicamente). El objetivo es favorecer “una jornada electoral más cómoda, ágil y segura” en términos del Ministro del Interior, según anunciaba la medida el pasado 5 de mayo. Si bien los votantes lo percibirán de forma relativa, los miembros de las Mesas electorales se enfrentarán al apoyo electrónico de sus gestiones.

Como votante, sabrá que está ante una Mesa Administrada Electrónicamente cuando vea que las largas listas censales en papel se sustituyen por un ordenador. Si ese es el caso, por su parte acusará poco el cambio. Por ley deberá identificarse antes que el presidente o presidenta de la mesa deposite su voto en la urna. Los miembros de la mesa, en lugar de pasar grandes hojas de papel, le buscarán en la base de datos a través del número de DNI, nombre o apellidos (o a través del lector si dispone de un DNI electrónico). Podrá pedir un justificante conforme ha votado que le será impreso al momento. No obstante, el voto electrónico queda lejos todavía. La modernización y la implementación electrónica del sistema sólo afecta a aquellas tareas de carácter burocrático pero las tradicionales papeletas seguirán siendo el soporte en las elecciones.

Como presidenta, presidente o vocal sabrá que cuenta con una Mesa Administrada Electrónicamente por el despliegue de aparatos que tendrá a su disposición: un ordenador portátil con lector de DNI electrónico y módem GPRS, y una impresora. La información censal de su mesa estará almacenada en una tarjeta micro SD y en una copia impresa. Le proporcionarán un manual de uso y funcionamiento de la mesa electoral. La administración electrónica asiste todos los procedimientos propios de la Mesa, desde la identificación de los electores hasta la confección de las actas de escrutinio y de sesión, pasando por la transmisión electrónica de los datos de participación o recuento provisional al Centro de Recogida de información (CRI). Se sustituye así el traspaso de información vía teléfono o PDA, para el que se habían detectado múltiples errores de dicción o anotación de los datos.

barcode2No es la primera vez que se despliega el apoyo electrónico en jornada electoral. Según datos del Ministerio del Interior las primeras MAEs se utilizaron en la campaña “Madrid participa” de 2004 y el resultado fue generalmente satisfactorio. En las elecciones europeas de 2009 se implementó también el “Colegio Administrado Electrónicamente” (CAE). La principal diferencia respecto a las MAEs fue que en los CAEs las papeletas contaban con un código de barras y se hizo el recuento de forma automática (validado por un proceso de recuento manual). A pesar que las evaluaciones son favorables, por motivos no especificados no se han incorporado códigos de barras en las papeletas para las elecciones al Parlamento Europeo de 2014.

Todas estas soluciones que forman parte de un proceso de automatización y apoyo electrónico a los procesos electorales, son oportunidades que pueden comportar riesgos. Los más visibles son los de tipo técnico, pero también hay que pensar en las implicaciones sociales y el factor del error humano en su uso. Los problemas técnicos pueden versar desde bases de datos censales erróneas hasta problemas de conectividad, sin descuidar las incidencias con los propios aparatos. A nivel humano, los procesos de votación tal y su integridad siguen quedando a merced de la competencia de las personas convocadas a la mesa electoral. Los miembros de las mesas electorales son ciudadanos elegidos por sorteo y los únicos requisitos son la mayoría de edad y un mínimo de formación. Dar por garantizado su conocimiento del procedimiento electoral o su destreza en el uso de nuevas TIC es un prejuicio a revisar: no debe ser el usuario final el que subsane las limitaciones de una tecnología deficiente.

Todos los procesos de implantación y desarrollo tecnológico conllevan una complejidad mayor de la que puede parecer. El reto comienza en el momento de solicitar el encargo y la responsabilidad no en un único actor, sino que al entenderlo como proceso todos los agentes implicados deben contribuir desde su parcela. La adecuación desde la concepción (por parte de la administración pública) y desde el diseño tecnológico (por parte de la compañía contratada) son fundamentales. En lo que al usuario respecta, hay que tener en cuenta que existe un riesgo elevado de exclusión social para aquellos colectivos que por motivos individuales o estructurales no acceden a la alfabetización digital (personas mayores, personas con escasos recursos, bajos niveles de formación, entre otros).

Algunas dificultades y riesgos del desarrollo tecnológico deficiente se dieron cita en la Consulta de la Diagonal de Barcelona en 2010, que permitía el voto presencial y el voto electrónico remoto. Esta iniciativa de participación ciudadana sobre la reforma de una arteria de la ciudad fue muy controvertida antes, durante y tras la votación. A priori generó fuertes debates sobre la conveniencia de la inversión y la reforma urbanística. Durante los seis días que estuvo abierto el proceso registraron numerosos problemas técnicos -algunos afectaron al derecho de participación-, demostrando la necesidad de concebir la implementación tecnológica como un proceso en sentido amplio. Dicho de otra forma: el fallo técnico en sí mismo es la punta del iceberg, formado en este caso por el convocante del proceso y contratante (Ajuntament de Barcelona), las dos compañías tecnológicas que lo desarrollaron e implementaron y los usuarios (en aquel caso el censo de electores).

Y es que no debemos olvidar que la tecnología per se, si no va acompañada de un encargo responsable e informado y de un diseño comprensivo y bien orientado por parte de los desarrollares, no sólo no nos lleva más lejos ni más rápido, sino que al desproveernos de una alternativa tradicional o analógica conocida, puede dificultar o incluso imposibilitar el desarrollo de la actividad a la que, en un principio, debía asistir.

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