La población mundial se enfrenta al desafío del envejecimiento. Este desafío es especialmente crítico para los sistemas socio sanitarios, que por un lado deben hacer frente a un rápido crecimiento de las enfermedades crónicas y de las situaciones de dependencia, y por otro a una disminución de ingresos consecuencia de la disminución del porcentaje de mano de obra activa. La solución pasa por cambiar los modelos socio sanitarios reactivos y con una visión fragmentada sobre el paciente y evolucionar hacia modelos de visión integrada y preventiva en los que la responsabilidad de la salud pase a manos de ciudadanos empoderados: las personas mayores dejan de ser jubilados para ser personas activas y saludables, buscando elevar los años de independencia. Esta transición necesita un complejo cambio social en el que dejen de tratarse enfermedades y se aborde la calidad de vida de forma global. De pacientes a ciudadanos responsables, a menudo gracias al apoyo de la tecnología. Esta intervención de la tecnología en la calidad de vida, en casos tan sensibles como la salud y la gestión de datos médicos, presenta riesgos y oportunidades. En Eticas desarrollamos fórmulas que permitan evaluar el impacto de tecnologías AAL y disfrutar de sus virtudes sin renunciar a la dignidad ni poner en una situación de vulnerabilidad datos personales sensibles.